Las 10 enfermedades infecciosas más mortales del mundo
Las enfermedades infecciosas siguen siendo una grave amenaza para la humanidad incluso en la era moderna de la medicina avanzada. En particular, las enfermedades infecciosas con alta tasa de letalidad son temidas en todo el mundo porque, aunque los brotes puedan ser limitados, una vez que ocurre la infección, el riesgo de muerte es extremadamente alto. En este artículo presentamos un ranking de las enfermedades infecciosas más mortales del mundo, desde el puesto 10 hasta el puesto 1, centrándonos en su letalidad y características.
10. Fiebre amarilla

La fiebre amarilla es una enfermedad viral transmitida por mosquitos, presente principalmente en regiones tropicales de África y América del Sur. Muchos casos son leves, pero las infecciones graves pueden provocar insuficiencia hepática y hemorragias, con tasas de mortalidad de 20–50 % en los casos severos. Existe una vacuna eficaz, por lo que la prevención mediante la vacunación es fundamental.
9. SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo)

El SARS es una infección por coronavirus que causó un brote mundial entre 2002 y 2003. Afecta principalmente al sistema respiratorio y provoca neumonía grave. La tasa de mortalidad global fue de aproximadamente 10 %, siendo considerablemente mayor en personas de edad avanzada.
8. Peste

Conocida históricamente como la “Peste Negra”, la peste es una infección bacteriana que aún aparece de forma esporádica en la actualidad. Entre sus formas, la peste neumónica es especialmente letal, con una mortalidad cercana al 100 % si no se trata. Los antibióticos son eficaces, pero el diagnóstico rápido es esencial.
7. MERS (Síndrome Respiratorio de Oriente Medio)

El MERS es otra enfermedad causada por un coronavirus, reportada principalmente en Oriente Medio. Provoca neumonía grave e insuficiencia renal, con una tasa de mortalidad de alrededor del 35 %. La transmisión en entornos hospitalarios ha sido un problema importante durante los brotes.
6. Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo

Esta enfermedad viral transmitida por garrapatas se caracteriza por fiebre alta repentina y hemorragias graves. Representa un riesgo significativo para el personal sanitario en las zonas endémicas. Las tasas de mortalidad reportadas oscilan entre 10 % y 40 %.
5. Infección por el virus Nipah

El virus Nipah es una enfermedad infecciosa emergente cuyo reservorio natural son los murciélagos frugívoros. En humanos puede causar encefalitis aguda e insuficiencia respiratoria. Los brotes han mostrado tasas de mortalidad extremadamente altas, de 40–75 %, y actualmente no existe una vacuna ni un tratamiento específico establecidos.
4. H5N1 (Gripe aviar)

El H5N1 es un virus de influenza aviar altamente patógeno que se transmite de las aves de corral a los seres humanos. Aunque los casos humanos son poco frecuentes, la tasa de mortalidad reportada es de aproximadamente 50–60 %, principalmente debido a neumonía viral grave.
3. Enfermedad por el virus del Ébola

La enfermedad por el virus del Ébola provoca síntomas graves como vómitos, diarrea y hemorragias generalizadas. En brotes anteriores se han registrado tasas de mortalidad de 50–90 %. En los últimos años, los avances en tratamientos y vacunas han reducido la mortalidad, aunque la enfermedad sigue siendo extremadamente peligrosa.
2. Enfermedad por el virus de Marburgo

Estrechamente relacionada con el Ébola, la enfermedad por el virus de Marburgo presenta síntomas y gravedad similares. Dependiendo del brote, las tasas de mortalidad pueden alcanzar 80–90 %, lo que la convierte en una de las enfermedades infecciosas más letales conocidas.
1. Rabia

La rabia es una enfermedad viral transmitida de animales a humanos, generalmente a través de mordeduras. Una vez que aparecen los síntomas, la tasa de mortalidad es casi del 100 %. Sin embargo, la vacunación postexposición oportuna puede prevenir el desarrollo de la enfermedad. Debido a la ausencia de un tratamiento eficaz tras la aparición de síntomas, la rabia ocupa el primer lugar como la enfermedad infecciosa más mortal del mundo.
Conclusión
La mayoría de las enfermedades infecciosas con alta letalidad comparten una característica clave: son extremadamente difíciles de tratar una vez que aparecen los síntomas. Al mismo tiempo, muchas de ellas pueden prevenirse mediante la vacunación, el diagnóstico precoz y estrictas medidas de control de infecciones. El conocimiento correcto y los esfuerzos globales en salud pública siguen siendo nuestras herramientas más poderosas para hacer frente a estas amenazas mortales.